Caramés Lage y El Sexto Evangelio

12/10/2013 | Los autores de la Academia, Observatorio del Hispanismo

El Sexto Evangelio

José Luis Caramés Lage

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→ Premio Internacional Academia del Hispanismo de Creación Literaria

2003

→ Biblioteca Génesis

Había nacido encima de la alfombra con más colores de la biblioteca de la gran casona familiar y desde el primer momento pensó que el trino de los pájaros que oía, ya que aún no podía verlos, era griego moderno. Sus padrinos le habían puesto Andrew al darse cuenta de que también podía ser un nombre griego. Desde el principio, su madre, a la que no le había dado tiempo de llegar a la cama del dormitorio para dar a luz más tradicionalmente, sintió que aquel niño era distinto. A Andrew esta sensación le duró años en los que se dedicó a aprender idiomas raros para poder compararlos con los trinos de algunas aves que había oído cantar al lado del río que pasaba cerca de su mansión. En aquellas tardes, llenas de paz y de piedras lanzadas con suavidad sobre la superficie del agua dulce del río, había pensado hacerse un héroe.

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El Sexto Evangelio había desaparecido. No era un evangelio canónico pero parecía contener una visión futura del mundo que Satanás había enseñado a Cristo durante la cuarentena en el desierto. Nadie conocía su contenido y desvelar su existencia después de 2012 años parecía una necesidad, pues cada año que pasaba, parecía más conveniente llegar a acuerdos sobre el futuro del mundo entre todos los seres humanos.

[...]

Y la Ciudad Santa del futuro se convertirá en un lugar de producción de masas de bienes y servicios a los que llamarán modernos, porque serán mecánicos y no se utilizarán animales. De aquí que las personas se alejarán de los controles tradicionales de la sociedad que dejará de ser coherente, con la pérdida de la idea de la aldea o del lugar propio para anhelar de una forma lastimosa la burocracia y las formas tecnológicas de comunicación, que separarán a las personas, aunque éstas se puedan comunicar constantemente. La sociedad alentará una gran movilidad entre las ciudades para que los individuos cambien de trabajo y residencia, lo que favorecerá la descolocación de la persona.

La revolución tecnológica en la ciudad modificará los gustos de los ciudadanos que buscarán de una forma muy conformista el gusto por la vida superficial de las modas, las fiestas y los medios de comunicación, con máquinas propulsados por energías muy innovadoras.

Los individuos, y aún los grupos, se encontrarán altamente subordinados a un mundo de tiempo mecánico en el que el control de cada persona se regirá por la hora de un reloj cada vez más autoritario e inhumano. Los medios mecánicos que se suponían mejorarían la vida humana, se volverán instrumentos de tortura para la vida de las personas que medirán sus vidas en minutos.

El anonimato cercará la vida de los seres humanos en un circuito cada vez más pequeño de relaciones en donde la soledad será el común denominador de cada uno de aquellos seres. A las personas se las reconocerá no por sus nombre y apellidos, sino por los números que les acompañarán en todas sus actividades: documento de identidad, de seguridad social, el carnet de conducir y el de oficio o profesión.

La conformidad se adueñará del individuo que vivirá triste, desprotegido y solo. Pero, eso será cierto, lleno de aparatos mecánicos innovadores que lo vigilarán día y noche.

- Y, Tú, Jesús, podrías impedirlo si haces lo que te diga -dijo el Malvado.

- Le dijo Jesús: También está escrito: “No tentarás al Señor tu Dios.”

De nuevo le llevó el diablo a un monte muy alto, y mostrándole todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, le dijo:

A finales del siglo XX, el mundo se meterá en el culto a las fechas y en el gusto por las profecías. Por eso, se hablará del año 1989 que cierra el siglo XX para abrirse el siglo siguiente, el XXI, el día 11 de septiembre de 2001. Al lado de las profecías que se levantarán en ese tiempo se podrá ver el irenismo entendido como una actitud mediante la que se intenta crear o conservar la paz por la vía fácil de evitar las confrontaciones. Será algo así como una tolerancia irresponsable y más bien cómoda que surgirá ya en los años 1980 y que se extenderá por todo el siglo siguiente puesto que se supone que la paz y la prosperidad van a reinar por los siglos de los siglos.

Pero, después de lo que ocurrirá con las Torres Gemelas, el conflicto de las civilizaciones conducirá a un nuevo tipo de tercera guerra mundial.

La simpleza y la mezcla de hechos van a nutrir la vida cotidiana de las personas del siglo XXI. Esto ocultará las verdaderas fuerzas subterráneas económicas, los mercados, que se querrán establecer, en contra de cualquier posible decoro, y que llevará a los pueblos a entrar en un gran teatro mundial sin soluciones. Por eso, ni siquiera el viento del desierto podrá dar sentido a ese futuro.

El socialismo proletario se acabará en 1989, al mismo tiempo que va llegando la revolución tecnológica y la extensión del mercado por el mundo globalizado. Por eso, aparecerá como un gran sentimiento, cada vez más común a los habitantes de ese siglo, una mezcla de fatalidad, paradoja y suerte que se entrelazarán con las tradiciones, las identidades y las culturas de los diferentes pueblos del orbe.

Nuevas estructuras sociales surgirán con fuerza transformando a los Estados Unidos en un nuevo mundo en el que todos nos sentiremos extranjeros, pues nada es propio; un nuevo modelo capitalista chino que dará la razón a la mayoría de las profecías más negras sobre el destino de la economía liberal y una gran plasticidad, un nuevo arte absolutamente inconsciente en Europa que avalará todos los procesos que surgirán de un terrorismo calculado y constante. Europa aparecerá como un platillo volante inadaptado al mundo contemporáneo en el que se seguirá buscando la modernidad en medio de las bombas terroristas llenas de inadaptabilidad.

La antiglobalización luchará contra la globalización y la mundialización será un signo de regresión en la comprensión del mundo.

El modelo capitalista chino va a modelar Asia a su imagen pese a que la India mostrará cierta resistencia aunque acabará siguiendo al poder amarillo. Esto ocurrirá debido a la herencia colonial británica que educó a un país como la India en la civilización que busca del bien propio. China, de esta manera, se convertirá en un peligro expansionista que no dudará en enfrentarse con el poder, ya más tradicional y con menor poder, norteamericano. Ese país oriental, China, constituirá un modelo de economía de mercado asiático que pasará por encima de los cánones del liberalismo occidental, dentro de un juego peligroso por sus consecuencias bélicas, de poderes y contrapoderes. Se producirá la irrupción de un capitalismo monopolista que devorará a los principios de la democracia burguesa, aplicando una autoridad de hierro sobre la sociedad civil, primero en Occidente y después por todo el mundo. Se hablará así del Apocalipsis del capitalismo que llegará hasta tierra aún por descubrir que se llamará América.

Inmensos grupos capitalistas se apropiaran de todo tipo de desarrollo atacando a la democracia que no podrá contraponer sus poderes debilitada por la fuerza de estos grupos enormes de presión. La democracia se convertirá en un milagro.

El terrorismo se unirá a un mesianismo descamisado mezclado con una escatología revolucionaria, fenómeno que se considerará novedoso y teóricamente el sustento para la tercera guerra mundial. Esta se explicará debido al conflicto entre civilizaciones que ya no son invulnerables a las influencias debido a las nuevas tecnologías y a una comunicación asentada en una rápida red de relaciones que se conocerá como Internet

La sociedad se volverá mediática y sus mecanismos propiciarán un espíritu fanático que empapará cualquier tipo de convivencia. El enemigo será cualquiera que no nos conozca y que siga a la ideología más extendida en el siglo XXI que será el nihilismo y que marcará cualquier tipo de convivencia. Esta forma de entender la vida aceptará el sacrificio de los humanos, algo que aprovecharán los más listos para apoyar sus deseos más malignos. Muchas naciones poseerán armas nucleares en miniatura que funcionarán como instrumentos de terror dentro de un nuevo orden que se sentirá como algo ausente y débil.

Todo esto estará envuelto en una plasticidad casi bella en la que el mundo visual del marketing será algo nunca visto. Se forjará una increíble capacidad para vender un mundo ficticio pero muy rentable. Toda rudeza se volverá costumbre y el ciudadano no será consciente de ello. El tabú de la violencia se volverá algo normalizado y la justicia se ablandará nerviosa ante todo lo que ocurre. La maldad se extenderá como si se tratase de una energía colectiva gratuita y esto ocurrirá por la falta de imaginación en el poder y por un pesimismo que unirá conceptos como el fatalismo y la pasividad. El hombre y la mujer se creerán victimas y, al mismo tiempo, el centro del universo. Solamente se hablará del narcisismo en un claro movimiento telúrico de búsqueda nacionalista y egoísta de lo propio.

Lo imposible se convertirá en algo relativo aunque no se sabrá aprovechar para el beneficio de los seres humanos. Y, finalmente volverán los dinosaurios en formas físicas distintas plasmadas en ideas y categorías que nadie podrá ver y palpar como serán los mercados, las finanzas, las deudas, los presupuestos, la fiscalidad, bestias salvajes que volverán al mundo cada vez más inhumano.

Faltará lucidez en el mundo y la imaginación se convertirá en un gran pecado ya que no se atendrá a la realidad económica. El ser humano tendrá que realizar un trabajo propio de Hércules para salir de sus adversidades, incapaz de acertar con un nuevo modelo social e individual, ya que los anteriores han sido superados por la marginalidad de un universo asiático que no convencerá al mundo desarrollado.

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José Luis Caramés Lage

José Luis Caramés Lage nació en San Pedro de Feás (Santa Marta de Ortigueira, A Coruña).  Estudió bachillerato en La Coruña, se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Oviedo en donde presentó su Tesis de Licenciatura sobre Poesía Comparada y su Tesis Doctoral sobre Literatura Inglesa. Ha sido profesor en las Universidades de Newcastle upon Tyne y Sheffield en el Reino Unido. Ha ejercido durante 35 años en la Universidad de Oviedo como profesor titular de Literatura Inglesa. Es Experto Evaluador de Proyectos y Auditor de la Unión Europea. Hoy, es Profesor Honorífico de la Universidad de Oviedo, dedicándose por entero a la creación literaria, sobre todo en narrativa, desde la perspectiva del lirismo mágico. Ha obtenido siete premios en creación literaria y publicado cinco novelas, un libro de poemas y un ensayo finalista internacional.  Además tiene en imprenta un libro de relatos y una nueva novela.

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