Detalle de la publicación

Jesús G. MAESTRO (ed.)
Cervantes y la filosofía. Interpretaciones filosóficas de la literatura cervantina
Cervantes y la filosofía. Interpretaciones filosóficas de la literatura cervantina
Anuario de Estudios Cervantinos, 14
Precio: 79,00 €
Vigo, Editorial Academia del Hispanismo, 2018, 336 pp.
ISBN 978-84-16187-80-5


CERVANTES Y LA FILOSOFÍA.
INTERPRETACIONES FILOSÓFICAS DE LA LITERATURA CERVANTINA

La Literatura es el Talón de Aquiles de la Filosofía.

He dicho muchas veces que la literatura es una trampa para quien no sabe razonar. Pero ocurre que con frecuencia lo es también para quien sí sabe razonar. Y sobre todo en el caso de la literatura cervantina. Entre otras cosas, porque el racionalismo literario, como la crítica misma de la razón literaria, están dados a una escala diferente de otras formas de raciocinio, como puedan ser la Matemática, la Peluquería, la Música, la Geometría, el arte de hacer madreñas, la Lingüística, la Costura, el Derecho o, también, la Filosofía.

No basta saber razonar para saber de literatura. Más precisamente, incluso, no basta la Filosofía para ejercer la interpretación de los materiales literarios…, pues si no sabe de Literatura quien no sabe de Filosofía, no es menos cierto, ni menos desafiante, afirmar -y comprobar- que no sabe de Filosofía quien no sabe de Literatura.

Sin embargo, la literatura es muy engañosa. Y lo es porque hace creer a quienes saben leer y escribir, y también a quienes saben razonar, que pueden enfrentarse a lo que la literatura es como si este enfrentamiento no entrañara problemas insospechados e inéditos. Y de muy difícil solución. La Filosofía debe ser prudente cuando interpreta la Literatura y cuando, en su interpretación de la Literatura, exige la literalidad de las metáforas. Y el filósofo debe serlo aún más.

La Literatura es la más cínica, embustera y engañosa de todas las artes. Y la literatura cervantina no es de forma muy especial. Es un adulterante de la realidad y un simulacro de conocimiento. Es una ludopatía permanente y una desacralización intolerable de todos los prestigios.

No se toma nada en serio jamás, pero sí se toma, astutamente, las máximas libertades en todo momento. Finge respetar decorosamente todas las cosas y a la vez no duda en abatirlas a veces de forma tan irreversible como definitiva. Puede convertir la Ley en una ficción, la Historia en un mito, la realidad en un espejismo, la Ciencia en una fantasía, la Geografía en una leyenda y cualquier irrealidad en una materia formalmente muy inflamable -e inflamante- en el inestable y perturbador crisol de la psicología humana.

La literatura, en suma, no es fiel a ninguna realidad, aunque a todas promete alianzas sorprendentes y fraudulentas.

Por este motivo he afirmado, y con razón, que la Literatura es el Talón de Aquiles de los filósofos. Y lo es porque la mayor parte de ellos naufraga en sus interpretaciones de la Literatura cuando se topa con la ficción. Platón optó, desde el comienzo, por desterrarla de la jurisdicción del Estado, sabedor de que con la ficción -es decir, con la Literatura- no se puede negociar nada. La Literatura es muy peligrosa, y lo es particularmente para quien se toma la ficción en serio.

La Literatura es el mayor peligro al que puede enfrentarse una persona inteligente. Hay experiencias más trágicas, y definitivas, como la muerte misma, pero la capacidad de la Literatura para dejar en ridículo a sus interlocutores es muy superior a cualesquiera otras peripecias humanas.

Jesús G. Maestro