
Reseña de Alma Obregón Fernández en Espéculo, 40, 2008.
LA DRAMATURGIA FUTURISTA DE FILIPPO TOMMASO MARINETTI
El discurso artístico de la modernidad
La ruptura con el ayer y la exaltación de un espíritu nuevo cobrarán vida en el primer auténtico movimiento de vanguardia, nacido en Italia a principios del siglo XX, cuya difusión sobrepasará las propias fronteras, estableciendo contacto, a través de exposiciones, conferencias, representaciones o artículos, no sólo con diferentes públicos, sino con artistas ajenos al movimiento. Esta relación no bastará, sin embargo, para explicar las similitudes formales que presentan ciertas expresiones dadaístas, surrealistas y futuristas, cuyas coincidencias no son atribuibles, al menos no enteramente, a la influencia de este último. Los paralelismos remiten, entonces, a la existencia de otros de mayor calado, que se reflejan por igual en estas manifestaciones, a pesar de la distancia ideológica que les separa, y que apuntan a las nuevas condiciones que impone la producción en masa, marcando el ritmo de la ciudad y, por ende, de la vida.
Así pues, los futuristas captarán, tal y como lo harán los dadaístas, los futuristas rusos, el futurismo del mallorquín Gabriel Alomar o los surrealistas, estos cambios que alimentan la fascinación por lo nuevo y, a su vez, la ruptura con el pasado. Estas coincidencias instan, pues, a profundizar en el futurismo, en tanto primer movimiento de vanguardia, afrontando su naturaleza dual, que responde a dos concepciones del mundo, cuya imbricación nutre la propia idea de modernidad.



