El Humanismo Universal

16/09/2013 | Crítica Bibliográphica

El Humanismo Universal

Pedro AULLÓN DE HARO (ed.)
Teoría del Humanismo
Madrid, Verbum, 2010,

4410 pp., 7 vols. + DVD
ISBN 978-84-7962-690-7

Reseña de Esther ZARZO
Universidad de Alicante

La obra Teoría del Humanismo, compuesta por siete volúmenes y acompañada por su versión digital en DVD, es el resultado de un proyecto ideado por el Grupo de Investigación español Humanismo-Europa, dirigido por el profesor Aullón de Haro de la Universidad de Alicante, y con la colaboración del centro de investigación de vanguardia Medialab-Prado de Madrid. En él han participado un centenar y medio de investigadores de diferentes localizaciones geográficas, lingüísticas y académicas a fin de reconstruir y reinterpretar el humanismo histórico así como intentar dar respuesta a la crisis humanística actual.

Es un hecho que, tras la positivización estructural-formalista operada durante el siglo XX, el humanismo en tanto que proyección académica ha quedado, en gran medida, enclaustrado formalmente en un plan de estudios que opone y jerarquiza las ciencias humanísticas a la baja respecto de las técnicas; siendo, además, inplícitamente minimizado, no ya desde las administraciones públicas, sino incluso desde ciertos ámbitos epistemológicos. Se hacía pues indispensable una obra cuyo objetivo fuese liberar el fundamento perenne del humanismo, a fin de vertebrar las diversas disciplinas y artes en tanto que saberes de la vida humana, y fundamentar humanísticamente criterios para nuestro futuro.

Teoría del Humanismo es, por tanto, la expresión de un compromiso que revela no sólo desobediencia ética e intelectual ante la neutralización del potencial liberador de nuestro legado cultural, sino también la ambición y responsabilidad de recuperar un proyecto de acción inmediata y posibilidad futura sobre la base de una concepción humanística de base tradicional y recreada de hombre y cultura. Se trata de proponer un modo de vida pleno, tanto teórico como práctico, fundado en la dignidad y tendente a la elevación humana a través de la formación ético-epistemológica virtuosa. Un ideal regulativo, no en el sentido de naturaleza humana, sino en tanto conquista del espíritu que se plantea universal a todos los campos del saber sin distinción, por concernir a aspectos fundamentales del sujeto y del objeto de las grandes culturas desde Asia a Europa.

La obra está diseñada a fin de, asumiendo sintéticamente el argumento ya conocido, explorar y dar razón de grandes zonas hasta ahora no abordadas, o parcialmente. De ahí los varios tipos de artículo. Efectivamente, encontramos trabajos expositivos, principalmente de investigación original, pero también de reconstrucción y balance; así como de síntesis y reinterpretación, ya histórica o ya disciplinaria; además de una quincena de textos clásicos contemporáneos recuperados íntegramente por determinar y resolver por sí mismos aspectos teóricos de relieve como es el caso de los textos seleccionados de Wilhelm Dilthey, Wilhelm von Humboldt, Miguel de Unamuno, Xavier Zubiri, María Zambrano, Jiddu Krishnamurti, Carl Gustav Jung, Manuel García Morente, Alfonso Reyes, Ernst Cassirer o George Voigt.

Dada la diversidad sustancial de los objetos tratados, desde asuntos digitales hasta cuestiones artísticas o literarias, filosóficas o filológicas, científicas, doctrinales como las personalista, krausista o indigenista, se adopta una metodología comparatista y transdisciplinar, y se recurre a elaboraciones humanísticas en los campos de la filología, la filosofía, teología, psicología, pedagogía, politología o de la medicina y las artes (cine fotografía, artes plásticas, géneros literarios).

En general, y según queda explicitado en el Prefacio de la obra, ésta se organiza en dos grandes partes. La primera, de carácter epistemológico, abarca los tres primeros volúmenes; la segunda, preferentemente histórica, está formada por los cuatro restantes. La primera parte está dedicada a fundamentaciones disciplinares y de concepto en sentido amplio, predominantemente de inserción contemporánea y actual; y la segunda, al despliegue de los perfiles del ‘todo’ conocido, con una organización temática, integradora y evolutiva, proyectando su cierre asintótico en el futuro.

El programa general de la obra, en cierto modo cabría vislumbrase a partir de lo que pudiera ser sumario de su primer capítulo: 1. Definición de Humanismo, de Humanismo Universal y su anclaje histórico en las civilizaciones; 2. Especificación histórica del Humanismo y su transmisión en la cultura cristiana, pero también asiática y hebraica; 3. Aspectos de la evolución del Humanismo y las ciencias humanas; 4. Concepto ético del humanismo y el problema de las desintegraciones del mismo y de las ciencias humanas, en particular a propósito de la fuerte agresión estructural-formalista del siglo XX; 5. La problemática actual de la institución académica y su relación con las ciencias humanas y el humanismo; 6. La entidad cultural europea y el paradigma humanístico; 7. El régimen general de las civilizaciones, la dialéctica Asia / Occidente y el problema actual de la globalización.

Tras el primer capítulo del editor, Aullón de Haro, fundamentador, teórico-cultural y epistemológico, la obra dispone de otros tres capítulos que diríamos a su vez introductorios por ser de revisión terminológica, transmisión enciclopédica e historia de la cultura y del humanismo, los cuales ofrecen la propedéutica necesaria para asistir en el quinto capítulo al momento histórico fundacional del impulso humanista universal de la mano de Raimon Panikkar.

En «La mutación de la conciencia en el siglo de Budddha» (Vol. I, pp. 199- 216) Panikkar describe la revolución de la conciencia humana acaecida en torno al siglo VI aC. Mediante la cual se operó el viraje desde el paradigma cosmológico al antropológico, y la activación de la conciencia individual y libre como eje de actuación en el mundo, así como de la responsabilidad en el mejoramiento de uno mismo y de lo humano en general a través de la acción ética y el pensamiento especulativo. Sobre esta base, y dado que el lenguaje es el atributo asumido como definitorio de lo humano, la condición lingüística se convirtió en el núcleo del discurso humanístico europeo.

Precisamente al estudio de la teoría humanística del lenguaje se dedica un capítulo (Vol. I, pp. 445-481) en el que se define el lenguaje como el medio de acceso y objeto principal de la labor humanística por constituir la expresión de la auto-conquista interior de la humanidad, en el plano moral, cognoscitivo, creativo y comunicativo, más allá de particularidades histórico-culturales. Se trataría pues del factor aglutinador de todas las artes del logos, que, por incluir tanto la oralidad, como la poética, la retórica, la metafórica o la histórica, es el medio adecuado para desarrollar espiritualmente al hombre de forma integral.

En una valiosa reinterpretación de materia ciceroniana clásica, José Joaquín Caerols (Vol. IV, pp. 113- 152) ofrece el ideal formativo de la Humanitas latina, continuadora de la paideia griega, según la cual, el desarrollo del espíritu civilizado, tanto en sentido individual como colectivo, exige la instrucción en conocimientos y en valores morales. Se asiste, entonces, a los movimientos pendulares de auge y declive de este ideal. A la crisis humanística medieval, y a la recuperación renacentista con la edición filológica del corpus greco-latino en lenguas vernáculas, que consiguió encastar la axiología humanística en el cristianismo; y a la desintegración moderna con la expansión de la concepción cartesiana del lenguaje como instrumento de lo universal y claridad de pensamiento, que dio lugar a la escisión entre racionalismo y humanismo, triunfando el primero a lo largo de todo el siglo XX y dando lugar a los positivismos lingüísticos contemporáneos, al cientificismo antihumanístico, y a una pedagogía instrumental, empobrecedora. Pero también a un siglo XVIII iniciador del Neohumanismo alemán que operó la reordenación de Winckelmann, Lessing y Schiller, que culmina filológicamente, tras la inmensa filología alemana del XIX en el humanismo histórico de Werner Jaeger (Vol. I, pp. 385-411), cuyo parangón europeo sería el trabajo de Ernst Robert Curtius.

Muy conscientemente situada en plena era de la globalización, Teoría del Humanismo se propone heredar la tradición humanística occidental y recomponerla en sentido universal incorporando la gran matriz asiática. Pues, si bien es cierto que en las culturas orientales el impulso humanístico estuvo ligado a momentos de transformación en la esfera de lo religioso, también lo es que el humanismo clásico grecorromano contemplaba el factor divino en la explicación del mundo y de los hombres. De hecho, la escisión entre el espacio religioso y el laico es consecuencia de la escisión político-religiosa entre el poder papal y el imperial iniciada en el siglo XIII y consumada teóricamente en el siglo de la Ilustración. Es decir, que la imagen del mundo clásico como una cultura radicalmente antropocéntrica y autosuficiente respecto de la divinidad es la visión moderna parcialmente deformada de la antigüedad grecorromana. Por consiguiente, si desvelamos tal tergiversación, y consideramos que la religiosidad asiática se define como no-teísta, los lugares comunes entre Occidente y Asia, y por tanto, los espacios de analogía aparecen por sí mismos.

Ahora bien, para articular una convergencia fructífera se han de determinar los elementos de la comparación. Esa labor es asumida por Teoría del Humanismo, explicitando el principio humanístico universal y reconstruyendo epistemológicamente sus diversas manifestaciones de forma sistemática. Así pues, si adoptamos una organización geográfica, Teoría del Humanismo diremos que reconstruye el humanismo asiático al contemplar las particularidades del humanismo hindú[1], chino[2], japonés a cargo de Alfonso Falero y de Orii, coreano[3] y filipino[4], casi todo ello de forma radicalmente novedosa, como es el caso del confucianismo según es examinado, sobre todo respecto de Corea; asimismo es tematizado el humanismo filológico islámico, y el africano por Natalia Álvarez (Vol. VII, pp. 537- 588). Se hace reconstrucción de las tradiciones humanísticas de Rusia[5], Polonia[6], Chequia[7], Rumanía[8], dedicando un espacio para el caso del humanismo judío, diseminado en varios lugares, aducido así en razón de la historia de su cultura. Los casos de España, Francia, Portugal y la Italia moderna reciben un tratamiento selectivo y entrecruzado. Por último, son de notar las reconstrucciones del humanismo cubano y el más modesto puertorriqueño[9], el mexicano[10].

Evidentemente, no es posible hacer aquí descripción o valoración de cada una de las reconstrucciones e investigaciones que la obra ofrece.    En resumen, Teoría del Humanismo explicita la universalidad del principio humanístico en todas las culturas, aunque, por supuesto, en muy diferente grado, como axiología que presupone la autoconciencia del ser humano y sus ideas de humanidad y de hombre verdadero, como entidad diferenciada de la naturaleza y caracterizada por el lenguaje, clave para el perfeccionamiento ético, pedagógico y cognoscitivo y punto universal de confluencia que nos brinda un espacio de convergencia entre lo diferente y lo semejante, y en consecuencia, la oportunidad de refundar cognoscitivamente la globalización, hasta ahora únicamente planteada en términos de mercado y tecnología de la comunicación y transporte, mediante valores humanísticos tendentes a la realización de una vida plena, entendida como práctica de una teoría enraizada tanto en la tradición como en su reinterpretación constante. En suma, Teoría del Humanismo ofrece no ya un saber sino el propósito de un destino.


NOTAS

[1] Carlos Varona Narvión, “Más allá de la paradoja del humanismo hindú”, Vol. I, pp. 233- 250.

[2] Alicia Relinque Eleta, “Sobre el humanismo en China o de cómo la poesía orientó al cielo”, Vol. I, pp. 251-268.

[3] Munguang, “El humanismo coreano: la tradición de «Habla con tus propias palabras»”, Vol. VI, pp. 191- 209.

[4] Isaac Donoso Jiménez, “El humanismo en Filipinas”, Vol. VI, pp. 283-328.

[5] Natalia Timoshenko Kuznetsova, “Una perspectiva sobre el humanismo”, Vol. VII, pp. 175- 218.

[6] Grzegorz Bak, “El humanismo en Polonia”, Vol. VII, pp. 219- 254.

[7] Valerio Kovachova, “El humanismo checo y eslovaco”, Vol. VII, pp.255- 296.

[8] Catalina Iliescu Gheorghiu, “Características del humanismo rumano y su función en la propaganda de las ideas humanísticas en el sudoeste europeo”, Vol. VII, pp. 297- 332.

[9] Josefina Suárez Serrano, “Humanismo en las islas: Cuba y Puerto Rico”, Vol. VII, pp. 491- 536.

[10] Amalia Amaya y Pablo Larrañaga, “Humanismo e indigenismo en México”, Vol. VII, pp. 435- 490.

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