Erotismo y teatro en la primera década del siglo XXI

08/01/2016 | Crítica Bibliográphica

José ROMERA CASTILLO (ed.),
Erotismo y teatro en la primera década del siglo XXI,
Madrid, Visor Libros, 2012, 383 pp.      
ISBN 978-84-989513-3-2

 

Miguel Ángel Jiménez Aguilar
Investigador del SELITEN@T

Erotismo y teatro en la primera década del siglo XXI recoge las sesiones plenarias y las comunicaciones presentadas en el XXI Seminario Internacional del Centro de Investigación de Semiótica Literaria, Teatral y Nuevas Tecnologías (SELITEN@T), que dirige José Romera Castillo, el cual tuvo lugar en Madrid, en la Facultad de Filología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), los días 27, 28 y 29 de junio de 2011. El Seminario, dirigido también por José Romera Castillo, con la colaboración de Francisco Gutiérrez Carbajo y Raquel García-Pascual, se inserta en una de las líneas de trabajo del citado Centro de Investigación —junto con la semiótica literaria, centrada fundamentalmente en la literatura actual, la escritura autobiográfica y las relaciones del teatro con las nuevas tecnologías—, de tal suerte que este, el SELITEN@T, cuyas actividades pueden verse en http://www.uned.es/centro-investigacion-SELITEN@T/, se ha convertido en uno de los Centros de Investigación más fructíferos en lo que a estudios de teatro actual en el ámbito hispánico se refiere, que ha dado como fruto hasta la fecha 24 Seminarios Internacionales, 15 de los cuales han estado dedicado al teatro. Además, ha publicado numerosos textos teatrales y edita desde 1992 la revista SIGNA, que puede verse en http://www.uned.es/centro-investigacion-SELITEN@T/publisigna.html. Asimismo, se ha ocupado de la reconstrucción de la vida escénica en España y la presencia del teatro español en Europa e Iberoamérica durante los siglos XIX, XX y XXI, de las que han resultado hasta la fecha, entre otros numerosos trabajos y publicaciones, la defensa de cerca de 50 Tesis Doctorales y 70 Memorias de investigación y Trabajos Fin de Máster, que pueden leerse en la mencionada web del SELITEN@T.

El XXI Seminario, que volvió a contar un año más con la presencia de numerosos estudiosos, críticos y artistas destacados del teatro español actual, abordó con rigor y amplitud un asunto tan poco estudiado como el erotismo y el teatro, con especial interés en las dramaturgias y puestas en escena que se han realizado en el siglo XXI. La estructura del Seminario y, por tanto, de estas Actas, se divide en los dos bloques referidos al comienzo, sesiones plenarias y comunicaciones, este último articulado a su vez en cuatro grupos: dramaturgas, dramaturgos, teatro gay-lésbico y puestas en escena. No obstante, el contenido obedece también a dos núcleos temáticos: el erotismo en los textos dramáticos y el erotismo en los textos espectaculares o de la representación.

En primer lugar, José Romera Castillo ofrece una visión completa y global de los estados de la cuestión, generales y parciales, esto es, desde el teatro clásico hasta nuestros días, pasando por los siglos XVIII, XIX y XX, tanto en el seno del propio SELITEN@T, como en los textos dramáticos, reconociendo las dramaturgias femeninas, masculinas, de gays y lesbianas, y las del los ámbitos hispanoamericano e hispano, así como en los espectáculos teatrales, con especial atención a aspectos como el erotismo en Francia y en los espacios bilingües españoles.

En el apartado de las sesiones plenarias, Laila Ripoll describe dos de sus creaciones más recientes, Atra bilis y Santa Perpetua, como exponentes de una sensualidad grotesca, un “erotismo negro”, que remite a Goya y a la España sórdida y oscura, que desemboca en una visión crítica de la historia de nuestro país. Raúl Hernández Garrido centra su discurso en el concepto de pornografía aplicado a la escena, la cual, mostrada de forma explícita, termina corrompiendo la trama, a su juicio. Mariano de Paco Serrano, partiendo del conflicto entre Eros y Tánatos, encuentra semejanzas como director entre Danny y Roberta, de John Patrick Stanley, y La Celestina, de Fernando de Rojas. Pepa Pedroche aprovecha su experiencia como actriz en el nuevo siglo, para hacer un recorrido por diferentes personajes clásico femeninos que ha interpretado, desde el punto de vista del erotismo que comportan.

Desde la estética de la recepción, Francisco Gutiérrez Carbajo establece diferentes categorías de lo erótico, como el sadismo y el masoquismo, la sodomía o la androginia, en interrelación con varias obras de diferentes autores. María-José Ragué-Arias analiza el teatro catalán, tomando como referencia el proyecto T-6, creado desde el TNC, en el que no encuentra signos claros de erotismo, así como la obra de Àngels Aymar y en especial Eva Hibernia, en la que sí ve manifestaciones más evidentes del erotismo y la sexualidad. Manuel Vieites y Roberto Pascual estudian el erotismo en el teatro gallego. El primero de ellos advierte cómo el erotismo y la sexualidad se dejan sentir, a su juicio, tanto en el teatro popular como en el más reciente, de los más diversos modos: como imposibilidad, como violencia, como sumisión o como dolor. Roberto Pascual, por su parte, describe los elementos explícitos del erotismo en distintos espectáculos de las compañías Nut Teatro, Chévere y Matarile Teatro. Rosa de Diego hace un recorrido por el erotismo en el teatro francés a lo largo de los siglos y, posteriormente, se centra en “la versión erótica” de Sueño de una noche de verano, de William Shakespeare, que realizara el director Jean-Michel Rabeux, cargada de imágenes sugestivas y de un lenguaje subversivo.

En cuanto a las dramaturgas, Raquel García-Pascual estudia el erotismo latente en el teatro de Paloma Pedrero. Coral García Rodríguez, el erotismo en Angélica Liddell; y Cristina Vinuesa Muñoz y Sergio Cabrerizo Romero, el de Angélica Liddell y María Folguera.

De los dramaturgos, Susana Báez Ayala analiza el erotismo en el teatro de José Moreno Arenas; Eileen J. Doll, el de La Bella Durmiente, del mismo Jerónimo López Mozo; Juana Escabias, el de Los atletas ensayan el escarnio, de Santiago Martín Bermúdez; Alison Guzmán, el de Todos los que quedan, de Raúl Hernández Garrido; y Efraín Barradas, el de Anna in the Tropics, de Nilo Cruz.

Con respecto al teatro gay-lésbico, Alicia Casado Vegas estudia la obra Levante, de Carmen Losa; Julián Beltrán Pérez, las nociones de género e identidad sexual en La ley del ranchero, de Hugo Salcedo; e Ignacio Rodeño, el teatro latinoestadounidense actual, en el que encuentra “erotismos subalternos”.

En el terreno de las puestas en escena, María Bastianes descibre la versión de la Tragicomedia de Don Duardos realizada por Ana Zamora, y la de Himenea, de Ruth Rivera. Purificació García Mascarell se centra en el erotismo presente en los montajes de las obras de teatro clásico que ha realizado Eduardo Vasco al frente del CNTC. Berta Muñoz Cáliz aborda un tema tan sugerente como el mito de Don Juan en la España del siglo XXI. Laura López Sánchez, por su parte, analiza y sitúa Las amistades peligrosas, de Choderlos de Laclos, en panorama del teatro español del siglo XXI. Fernando Olaya Pérez centra su estudio en Arrojad mis cenizas sobre Mickey (o Eurodisney), de Rodrigo García. María José Orozco Vera se refiere al erotismo en el teatro breve y, en concreto, en las obras que formaron parte del espectáculo que dirigió Alfonso Zurro en 2010 en Sevilla, con motivo de la celebración del Día Mundial del Teatro. Nerea Aburto González estudia el erotismo y la mujer en Mujeres en sus camas / Emakumeak Izarapean, de Tanttaka Teatroa. Por último, Juan José Montijano Ruiz analiza el erotismo presente en Cómeme el coco, negro, de La Cubana.

En conclusión, Erotismo y teatro en la primera década del siglo XXI da cuenta de la variedad de perspectivas y matices que el teatro actual abre en torno a este tema, tanto en España como en Francia y en las zonas bilingües de nuestro país: desde un erotismo clásico, que exalta la sensualidad, hasta un erotismo más oscuro, vivido como frustración o incluso trauma, frecuente en las dramaturgias contemporáneas. Y todo ello, tomando como referencia no solo los textos dramáticos, sino también las puestas en escena que se han realizado en el teatro español más reciente. Para terminar, he aquí dos de los rasgos más novedosos y revolucionarios del SELITEN@T y de la ingente y pertinaz labor investigadora de su director, José Romera Castillo: la inclusión de lo espectacular, no solo lo dramático, en el estudio del teatro, desde un punto de vista eminentemente semiótico, por un lado, y, por otro, el estudio de un asunto tan candente como la vida escénica de un siglo, el XXI, que más que conformado, está haciéndose, evolucionando y transformándose día tras día.

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