Metodologías comparatistas y Literatura comparada

21/10/2014 | Crítica Bibliográphica

Pedro AULLÓN DE HARO (ed.)
Metodologías comparatistas y Literatura comparada
Madrid, Dykinson, 2012, 547  pp.

ISBN 978-84-90311-46-2

Carmen CALVO RUIZ DE LOIZAGA

No es nada frecuente la publicación de libros de concepto teórico acerca del Comparatismo o la Comparatística y la Literatura Comparada; excepciones aparte, a lo sumo algún manual de tarde en tarde. Esta extensa obra, metodológica pero nada engolada, tan expeditiva como abarcadora y rigurosamente demostrativa conduce a una nueva perspectiva para los estudios comparatistas en general y, en particular y sobre todo, para la rama de éstos denominada Literatura Comparada. Se trata, pues, del establecimiento de una nueva perspectiva no sólo en el sentido de la innovación o la formación de nuevos criterios sino además por estar fundada, bien en argumentos sólidamente demostrativos, bien incluso en puros datos incontrovertibles.

La obra se organiza en cuarenta y un capítulos divididos en dos partes: una primera dedicada a las Ciencias Humanas en general, a un gran número de problemas y disciplinas ejemplar o significativamente comparatistas, y una segunda parte que de manera semejante interviene pero focalizando un único sector disciplinario, el de la Ciencia literaria, esto es la Literatura Comparada, esa metodología transversal que compete tanto a la Historia como a la Teoría y a la Crítica literarias. Cada una de las dos partes de la obra está introducida por un capítulo, el más general, del editor, y el conjunto establece tres aspectos fundamentales: 1) una exposición histórico explicativa de la materia; 2) elaborar una fundamentación epistemólogica de la misma; y 3) reformular un programa comparatista que, partiendo de la herencia concernida, dé respuesta al actual estado de intereses.

La primera parte, que pone como límite las ciencias físico-naturales, construye la teoría epistemológica general del comparatismo así como los criterios de aplicabilidad a las ciencias humanas y, por extensión, a las sociales e incluso a otras disciplinas en la medida en que puedan disponer de implicaciones humanísticas, como es el caso de la Bioética y la Medicina, ésta particularmente si se tiene en cuenta su vertiente asiática. Se accede asimismo a los extremos, por así decir, del horizonte epistemológico, examinando por una parte el problema informático, luego desarrollado en el plano de las atingencias filológicas, y, por otra, el ámbito de la Ecoética y el llamado Procomún, último estadio de posibilidad. Tras esa introducción general, la primera parte se dedica a la metodología comparatista en relación con las Ciencias humanas y sociales, estudiándose el origen de la terminología comparatista (Alfonso Silván), la imagología (Daniel-Henri Pageaux), las religiones comparadas (Xabier Pikaza), la Lingüística (Juan Luis Jiménez), la Filosofía comparada (José María Bellido), la Educación (Mª José García Ruiz), la museología (Javier Portús), la Psicología (Mª Isabel Rodríguez), Bioética (Fernando Pérez Herránz), Derecho y literatura (Amalia Amaya), Derecho comparado (Francisco Serra), comparatismo en Asia (Cho Dong-Il), Comparatismo en Japón (Alfonso Falero) y, de forma similar, otros campos como las industrias culturales (Raúl Rodríguez), las Metodologías digitales (Varela Pose), el tratamiento enciclopédico del comparatismo (Mª Teresa del Olmo), Metodología digital y ciencias humanas (Javier Varela Pose), y la écfrasis (Luis Bagué) y el examen de algún autor de referencia: Jucquois.

La segunda parte se abre con «Teoría de la Literatura Comparada y universalidad», capítulo del editor referido al campo teórico tradicional de la comparatística filológica, la Literatura y la Lingüística, poniendo en evidencia la paternidad del método comparatista, creado por Dionisio de Halicarnaso en su tratadito Carta a Pompeyo Gémino, curiosamente ignorado. De modo que el tenido por padre de la Crítica literaria lo es también de la Literatura Comparada, cosa perfectamente comprensible si se tiene en cuenta que esta última no es sino una metodología de aquélla. Pero además este capítulo construye una metodología comparatista superando o dando verdadero contenido teórico a la mera y difundida fórmula A – B, traza la base comparatista de la cultura europea a partir del “parangón” greco-latino y, a su vez, reconstruye la línea de formación comparatista como proceso humanístico cuyos grandes eslabones, tras el incipiente Macrobio, son Scalígero, Morhof y Andrés, quien culmina un proyecto autoconsciente y sucesivamente autorreferenciado con la creación de la Historia universal y comparada de las letras y las ciencias. Esta es la gran herencia que recibe el siglo XIX y para la expansión del comparatismo contemporáneo. Por lo demás, efectúa una crítica de la globalización y propone un penetrante argumento de la universalidad como opción humanística.   Los estudios sucesivos, siempre sintéticos y taxativos, explanan nuevamente ámbitos, pero ahora más que de integración puramente disciplinaria, que también, sobre todo de incorporación sectorial, ya histórica, conceptual o metodológica. Así es tratada la traductología bíblica (Esther Zarzo), la tradición clásica (Juan Francisco Mesa), la tematología (Sánchez de León), la métrica (Mª Victoria Utrera), la música (Enrique Llobet), la fotografía (Enric Mira) y el cine (Pérez Bowie). Desde una perspectiva histórica de regiones culturales, escuelas e incluso individuos, son sometido a examen casos muy importantes y apenas transitados: el comparatismo en Rusia a través de Veselovski (Natalia Timoshenko), la relación Juan Andrés y Van Tieghem (Maribel Corbí), el comparatismo checo (Irene Corachán), Adrián Marino y Francia (Ángeles Sirvent), el comparatismo de la Alemania reciente (Hernández Ariza y Martí Marco), la reformulación intracomparatista novedosa a propósito de Filipinas (Isaac Donoso) y del africanismo (Natalia Álvarez Méndez), los casos de Benedetto Croce, cuyo artículo clave y polémico es editado y restituido (Chiapello), y el de Cioranescu (Lilica Voicu-Brey). Se incorpora asimismo una síntesis expositiva de la que es la última teoría publicada sobre la Literatura Comparada, esto es el estudio del comparatismo en el marco de la Teoría de la Literatura según el materialismo filosófico (Jesús G. Maestro).

Todo ello hace patente el proyecto universalista que se propone y las dimensiones asumidas del objeto, sobre el cual se hace valer la idea comparatista de distancia en el tiempo, el espacio y la cultura dentro de los límites de adecuación, como valor de relación.  La Literatura Comparada, su epistemología y fundamentación metodológica, es materia acerca de la cual hasta ahora apenas disponíamos, a pesar de un largo siglo de institucionalización académica, de unos cuantos elementos. No será de extrañar por ello que una investigación extensa y ambiciosa como la presente haya de provocar inevitables contratiempos y la exigencia de someter a revisión no pocos argumentos y  postulados comúnmente difundidos.

En fin, se trata de un proyecto cuya ejecución es de suponer que animará vivamente a quienes se encuentren deseosos de una nueva investigación de fondo, una investigación provista, desde su primera página, incluso de importantes descubrimientos en campos de los cuales no se diría factible que esto pudiese acontecer.

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