Panfleto contra el intelectual melancólico

28/11/2011 | Neo-Crítica

Manuel Ángel Candelas Colodrón

Panfleto contra el intelectual melancólico

Jordi Gracia, El intelectual melancólico. Un panfleto, Barcelona, Anangrama, 2011, 104 pp.

Jordi Gracia, autor, entre otros ensayos sobre la historia de la cultura contemporánea española, del ya clásico La resistencia silenciosa, acaba de publicar un panfleto en la editorial Anagrama titulado El intelectual melancólico. En una entrevista deja caer que la redacción de este último libro fue provocada por la lectura del libro de Jordi Llovet Adiós a la Universidad. Sea o no diatriba contra Llovet, lo cierto es que Jordi Gracia describe a un prototipo fácilmente reconocible a poco que se mire, incluso sin demasiada atención, a su alrededor.

Escrito con notoria voluntad de estilo, con abundancia de cláusulas largas, ampliadas con excursos y paréntesis, siempre cuidado al máximo, Jordi Gracia repasa las principales características de esta figura intelectual, que, a decir del panfletista, resulta a la ancha nociva para la labor exigible a un pensador de su tiempo. Los rasgos del intelectual melancólico (IM), formulados a mi modo, pueden ser los siguientes: refracción general a la(s) novedad(es); ausencia de ironía y de distanciamiento lúdico del presente; nostalgia del pasado de auctoritates universitarias (coincidente con los años de formación del IM en pleno franquismo);  incomodidad declarada y beligerante con las nuevas tecnologías; recelo y posterior abominación de la democratización (vulgarización en sus palabras) cultural; defensa de un canon literario inamovible, clásico, dictado por la costumbre (al parecer ingenua) y por la autoridad competente, y de una jerarquía crítica; desprecio por las nuevas formas de manifestación artística; complacencia con la infelicidad y, por lo tanto, con la melancolía, definida por Gracia como el concepto más alejado de la fértil iluminación renacentista y próximo a la depresión estéril de la impostura del fracaso.

El panfleto de Jordi Gracia, redactado en ciertos pasajes con la furia del irritado con esa figura ebúrnea que, además, disfruta del prestigio que el mundo confiere al sulfurado rechazo de casi todo el nuevo, llega a nosotros por necesario. Uno puede firmar punto por punto su invectiva corrosiva, o discrepar de algunos extremos de su diatriba, o incluso de todo su discurso polémico: él mismo advierte que con el fragor del discurso algunas cosas pueden ser y son muy discutibles, mas son ley de panfleto. Pero pocos libros como este permiten estimular el saludable debate sobre la importancia del intelectual en la vida pública. Aquí Jordi Gracia tira a dar contra este intelectual que arremete contra todo: célebre, o que consigue la celebridad, por ese estar permanentemente retirado, derrotado por un mundo que no (lo) comprende, con un punto destructivo, con ánimo derogador de casi todo, infértil para la sociedad que le halaga/paga o le concede ese estatus. No ahorra Gracia ningún adjetivo para referirse a su irresponsabilidad moral y política, fruto de una insensata manera de censura de todo lo nuevo. La lectura de este libro, con el que se debe estar en mayor o menor medida en desacuerdo (por obligación propia del género), propone revisar desde cero la labor que se espera de los intelectuales de nuestro tiempo.

La esperanza en la riqueza intelectual del país, la visión positiva que lanza sobre el presente (Gracia considera que la regular presencia de los universitarios españoles en todos los foros del mundo, que contrasta con la penuria de otros tiempos), con las que estoy plenamente de acuerdo, no perjudica la labor crítica y ayuda a ejercer, hacia las generaciones venideras de las que somos en cierta medida responsables (como maestros, como profesores, como escritores/as de libros que han de leer), un compromiso más útil y fructífero. Leído en clave moral, El intelectual melancólico es un alegato a favor de la generosidad intelectual y del esfuerzo diligente por comprender la extraordinaria complejidad del mundo. Desde ese punto de vista de recordatorio de la función primordial del intelectual en el presente, el libro merece ser leído. Casi por oportuna obligación.

Manuel Ángel Candelas Colodrón

 

→ Enlace relacionado: Jordi LLOVET, Adiós a la universidad. El eclipse de las Humanidades, Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2011. / Reseña de Jesús G. Maestro.

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