Poética del folletín

27/12/2018 | Crítica Bibliográphica

Juan FRAU,
Poética del folletín.
La fórmula del relato inacabable,

Sevilla, Editorial Universidad de Sevilla, 2018, 460 pp.
ISBN 978-84-472-1954-4

María Victoria UTRERA TORREMOCHA
Universidad de Sevilla

Con la reciente publicación de Poética del folletín. La fórmula del relato inacabable, el profesor Juan Frau se confirma como uno de los más importantes especialistas españoles en los estudios de teoría narrativa. Si en trabajos anteriores profundizaba en cuestiones relacionadas con la ficción (véase, por ejemplo, el volumen Realidad y ficciones del texto literario, 2002), en este nuevo libro aborda uno de los géneros literarios más complejos, discutidos e influyentes de la novela moderna. El libro es de lectura imprescindible para aquellos que quieran acercarse a la narrativa del siglo XIX y, en particular, a la novela de folletín o novela por entregas, género al que se han dedicado escasos estudios en España. Poética del folletín. La fórmula del relato inacabable viene a cubrir, por tanto, un hueco en la bibliografía sobre esta cuestión y no solamente por la modernidad de sus planteamientos, sino por su riguroso enfoque teórico-crítico y comparatista. El libro se acompaña, además, de una completa y actualizada bibliografía.

La poética del folletín se aborda en este extenso y preciso estudio desde varias perspectivas (histórica, estructural y pragmática), para las que se apoya de continuo el autor en el análisis crítico de un amplio espectro de obra y autores.

La novela por entregas o novela de folletín aparece y toma rápido impulso en el siglo XIX. Si en un principio está vinculada a la cultura de masas, no se ha de minusvalorar su influencia sobre los grandes narradores canónicos, que advirtieron pronto la dimensión literaria y social del nuevo género. En el capítulo primero, “Nacimiento y evolución del género”, se detiene el profesor Juan Frau en las primeras manifestaciones del género literario, desde su aparición en adelante. Encontrará el lector referencias concretas sobre la palabra feuilleton y la evolución del concepto, ya ligado a la novela, en las diferentes literaturas occidentales. Desde luego, la revisión histórica es completa y no olvida en ningún caso las relevantes consideraciones políticas e ideológicas asociadas al género literario en cuestión. Tampoco olvida el autor la dimensión estética ni la relación con otros géneros populares, como el cuadro de costumbres, la novela histórica, el melodrama, la novela de aventuras o el relato fantástico, por ejemplo. Al hilo de estos comentarios, va perfilando Juan Frau un canon de los principales autores del folletín, imprescindible para aquellos que quieran conocer esta clase de narrativa.

Realiza igualmente el autor un detenido y encomiable análisis de los elementos y recursos narrativos, especialmente en el capítulo segundo, titulado “Poética del folletín”. Todos estos recursos están encaminados a despertar el interés del público y existen en función de las expectativas de los lectores. La situación del escritor en relación con el proceso editorial sin duda condiciona la forma y la estructura narrativa, por la urgencia de las circunstancias compositivas y también por el hecho de la recepción fragmentaria. En este punto, Juan Frau insiste en que “las condiciones de escritura y, en última instancia, el modelo de producción –los objetivos comerciales, la estrategia editorial, etc.– determinan en alto grado la poética del género.” (p. 90). Por eso quizás puede afirmarse que los autores de folletín buscan formas simples, fórmulas estereotipadas y previsibles y de fácil comprensión para, así, llegar a todo tipo de lectores. Si bien se ha hablado de despreocupación estilística en las novelas de folletín, hay que recordar que existen casos que escapan a este tópico, como el Oliver Twist de Charles Dickens. También es común en las novelas folletinescas el predominio de la retórica del patetismo, que intensifica las emociones con idéntico propósito de conectar con los receptores. El proceso editorial y los intereses comerciales y económicos condicionan igualmente las dimensiones de extensión del relato, que se va alargando por yuxtaposición, algo que afecta negativamente a la unidad narrativa:

“Una novela infinita, en efecto, sería lo más conveniente para el negocio, pero, al mismo tiempo, lo más peligroso para la coherencia y para la eficacia estética, y en esa vocación de llevar los límites al extremo es donde numerosos folletines encuentran sus mayores defectos” (p. 95).

El estudio del marco empresarial y de comunicación, permite, por tanto, establecer los puntos fundamentales de la estructura del folletín, desde la extensión hasta la acumulación yuxtapositiva propia del relato de aluvión (multiplicación de situaciones, personajes, tramas secundarias y digresiones, etc.). Otros elementos analizados son el narrador y la fábula. Si el narrador es base del foco del relato, la fábula es eje fundamental del folletín. Los argumentos de las narraciones suelen ser repetitivos de un modelo básico que corresponde, como señala el profesor Frau, a “una situación inicial de carencia, que determinará el comportamiento de los personajes y marcará el curso posterior de los acontecimientos.” (p. 134) Con el conflicto que se provoca a partir de la carencia, otro eje recurrente es la oposición entre el bien y el mal, que correspondería al dualismo moral característico del folletín. Dentro de la enorme variedad de narraciones, la fábula, muchas veces inverosímil, se articula en una trama dominada por “intrigas y sorpresas”, a las que se suman “la abundancia llamativa de casualidades y las numerosas interrupciones por parte del narrador” (p. 138). Los personajes, esenciales en el relato folletinesco, suelen ser personajes planos, esto es, sin rasgos definidos en su inmensa mayoría, con el fin de adaptarse a roles establecidos. Entre otros tipos, se detiene el profesor Frau en los rasgos típicos del héroe y del antihéroe, sin olvidar los personajes secundarios ni tampoco la importancia de los personajes (en especial del protagonista) en el marco del ciclo folletinesco.

El capítulo III está dedicado a uno de los aspectos más importantes de la novela de folletín: el tiempo y el espacio. Si bien la novela por entregas es conservadora en cuanto al tratamiento temporal, la innovación fundamental del género se basa en la técnica de “constante diferir y retomar” referida “al tiempo de la experiencia, al tiempo físico.” (p. 233) Nuevamente la publicación no como libro, sino por entregas, determina una comunicación temporal distinta: “se trata, pues, de una recepción dosificada, que impone la espera y que marca al lector un ritmo determinado.” (p. 234) Estudia también Juan Frau, además de esta singular recepción, otras cuestiones y procedimientos temporales (concepto de plazo, línea cronológica de los hechos, desajuste entre fábula y trama, etc.). Respecto del espacio, en la novela de folletín este elemento está definido en buena medida a partir del subgénero folletinesco (de aventuras exóticas: África, India, etc.), histórico (Grecia, Egipto, la antigua Roma), de costumbres (ciudades y ambientes urbanos modernos). Pero existen también novelas de aventuras con espacios imaginarios y fantásticos. En todo caso, en la variedad de novelas estudiadas se observa una esencial conexión con el tiempo y la acción y con la esencia de los universos ficcionales representados. En sus comentarios, no se ciñe el autor del estudio únicamente a la exposición teórica, sino que ejemplifica y comenta críticamente las obras de autores como Ponson du Terrail, Dumas, Ayguals de Izco, Leroux o Salgari, entre otros muchos.

Uno de los capítulos más originales del libro y que retoma el análisis desarrollado previamente es el capítulo cuarto sobre la “Pragmática del relato folletinesco”. El estudio de los aspectos pragmáticos, como ya se venía indicando, resulta fundamental en el folletín:

“Dados los condicionamientos sociales, culturales y económicos del folletín, el sistema innovador de distribución, las peculiares relaciones entre editor, autor y público, e incluso las características de un narrador extremadamente intervencionista, resulta de particular interés el análisis de determinados aspectos pragmáticos de la novela por entregas, que se manifiesta tanto en la situación comunicativa como en los propios rasgos formales del producto.” (p. 271)

Desde una perspectiva pragmática, insiste el profesor Frau en la importancia del narrador y de su carácter intervencionista en el relato, vinculado, sin ninguna duda, al periodismo del momento. Se estudia profusamente el recurso de la anticipación y del flujo informativo. La anticipación o el simulacro de anticipación conectan con el deseo de crear una expectativa en el lector. Con una tipología muy variada de la que se da cuenta a través de diferentes ejemplos y comentarios, son diversas las maneras en que los autores de folletines anticipan al lector la información y, así, condicionan su futura interpretación. Estos recursos tienen la intención, en realidad, de despertar su curiosidad para que, en definitiva, continúe con la lectura de la novela. Si el suspense es característico de cualquier clase de novela, es, desde luego, intrínseco a la novela de folletín:

“Podría afirmarse, de hecho, que hay una doble demora en la resolución de los conflictos: una primera que depende de la propia organización de la trama y de los recursos diegéticos, y una segunda, en apariencia extraliteraria, pero que tiene un peso importante en la concepción y la elaboración de la obra, que se deriva del lapso efectivo que media entre una entrega y la siguiente.” (p. 313)

En relación con estas cuestiones, véase, por ejemplo, el sugerente apartado IV.3, relativo a “La técnica de Sherezade”, o los recursos retóricos enfáticos en IV.4. “Formas de énfasis”. A estos mecanismos de lectura, dirigidos por el editor, se suman los publicitarios. No olvida Juan Frau la manera en que el lector se relaciona con el autor y con el relato folletinesco como lector activo y determinante en la génesis de las obras.

Un capítulo de especial interés y novedad es el capítulo quinto, dedicado a la “Metaficción en el folletín”, ya que ofrece claves relevantes sobre el género desde la reflexión sobre la literatura y la novela dentro de las propias narraciones. Igualmente, resulta fundamental el capítulo sexto, “Ideología de la novela por entregas”, en el que se revisan las tendencias ideológicas de los diferentes autores tratados. Con perspicacia, señala Frau que la ideología no se ciñe a cuestiones políticas, morales y religiosas explícitas, ya que se advierten también “una serie de elementos sociales cuya representación implica determinados prejuicios e ideas asumidas, o revelan la importancia que se concede a aspectos concretos de la estructura social.” (p. 390) En este sentido, por ejemplo, el dinero es temáticamente recurrente en esta clase de novelas, a menudo unido al honor familiar y personal. Se incluye también aquí el tratamiento de la mujer frente al hombre, como elemento ideológico que revela la estructura social.

El capítulo séptimo y final, “Valoración y lugar histórico de la novela por entregas”, realiza el profesor Frau una revisión de la crítica de la época y de la crítica actual en lo que concierne a la valoración literaria del género. Se trata de un capítulo de interés excepcional al recoger la opinión más granada sobre la novela folletinesca, la recepción del momento y las polémicas en torno a los autores y sus obras. Pero no se limita el autor a estos aspectos, sino que, haciendo una crítica de la crítica –como diría T. S. Eliot–, replantea a partir de la teoría literaria actual el lugar que le corresponde al folletín en la historia de la novela y en el sistema literario, revisando con rigor y valentía las fronteras entre alta y baja literatura, la vigencia del folletín y sus relaciones con otras formas narrativas de consumo recientes, el best-seller, la publicación seriada digital, el cómic o las series televisivas, entre otras.

Como suele suceder con otros géneros literarios, no hay un componente diferencial exclusivo del folletín, género rico y variado que recoge rasgos de la literatura anterior y se emparenta claramente con la romántica, y especialmente con la novela histórica y la novela gótica. En todo caso, lo que sí está fuera de toda duda es que el folletín es fundamental en nuestro sistema literario occidental y contribuye a la génesis y el desarrollo de otros géneros populares de incuestionable alcance social.

Asumiendo el escaso valor literario de buena parte de las novelas de folletín, no contempla Juan Frau la inclusión del género en la paraliteratura. Más bien al contrario, piensa que las obras han de insertarse en el sistema literario:

“Con sus errores y sus imperfecciones, la novela por entregas tiene algunas virtudes que acaso no le permitan competir con las obras de la gran literatura, pero parece una postura demasiado reduccionista la de negar su condición literaria. Entendemos que cuando se condena esta producción al limbo de la paraliteratura se dejan al margen las novelas de Balzac, Zola, Dickens o Collins –a pesar de que, como ya se ha dicho aquí y más allá del sistema de distribución, exhiben una notable presencia de elementos folletinescos–; aun aceptando de manera provisional esta exclusión, las obras de Dumas, Sue, Ayuals de Izco, Sand, Féval, José de Alencar, Fernández y González, Ponson du Terrail, Verne, Natoli, Leblanc o Salgari, por ejemplo, nos parecen netamente literarias –otro asunto es la cuantía de su valor–, y lo son incluso las novelas de otros autores menos dotados y hoy en el olvido, como Foudras, Gondrecourt, Gozlan, Pérez Escrich o De Val.” (p. 442)

Percibimos en estas palabras la nostalgia y la pasión de quien ha vivido la literatura desde niño, de quien ha leído las novelas de aventuras, sentimentales, de folletín…, junto a otras muchas consideradas serias y canónicas.

Poética del folletín. La fórmula del relato inacabable no defrauda al lector. La excelencia del estudio, tanto en la redacción como en la profundidad crítica y teórica, no sólo cumple con lo que promete su título, sino que invita a reconsiderar ideas preestablecidas y, lo que es más importante, a leer o releer algunas de las novelas comentadas.

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