¿Qué es la Literatura Comparada?

31/08/2013 | El Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

La Literatura Comparada

según el Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura

Jesús G. Maestro

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La Literatura Comparada es un método, no una disciplina

La Literatura Comparada es un método de interpretación destinado a la relación crítica de los materiales literarios, es decir, a la formalización, conceptualizada desde criterios sistemáticos, racionales y lógicos, de los materiales literarios dados como términos (autor, obra, lector, transductor) en el campo categorial de la literatura.

Desde la Filosofía, es decir, como Idea (crítica literaria), la Literatura Comparada es la interpretación crítica de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios, interpretación que toma como referencia la figura gnoseológica de la relación. Desde la Ciencia, es decir, como Concepto (teoría literaria), la Literatura Comparada es la interpretación científica o conceptual de los materiales literarios, desde el punto de vista de las relaciones analógicas, paralelas y dialécticas que entre tales materiales literarios establece el comparatista, en tanto que sujeto operatorio.

La esencia de la Literatura Comparada, atendiendo a su núcleo primigenio, a su cuerpo en constante transformación y a su  curso desarrollado históricamente, se ha fundamentado siempre en la Idea de Comparación. Esta idea, que resulta plenamente operativa en la relación como figura gnoseológica y en el relator como instrumento científico y como sujeto operatorio, remite al concepto de symploké[1] dado entre los materiales literarios. Es en la symploké, como relación comparativa, racional y lógica, donde se objetiva operativamente la esencia dela Literatura Comparada como disciplina académica, como metodología literaria y como crítica gnoseológica de la literatura.

A continuación voy a delimitar el concepto de Literatura Comparada desde el punto de vista del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura. Desde el Materialismo Filosófico, la Teoría de la Literatura es el conocimiento científico de los materiales literarios, es decir, el análisis conceptual y categorial de los materiales contenidos y formalizados en las obras literarias y con ellas relacionados, los cuales delimitan su campo de investigación y constituyen su objeto de conocimiento, a cuya comprensión se accede a través de una metodología científica, de naturaleza crítica y dialéctica (no doxográfica, ni moral, ni ideológica), la cual se fundamenta a su vez sobre una gnoseología y una ontología, en el marco de una filosofía materialista, cuya teoría de la ciencia está formulada y justificada en la Teoría del Cierre Categorial (Bueno, 1992, 1995a; Maestro, 2006-2009)[2].

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Literatura Comparada y ontología literaria:
los conceptos de symploké y relación

La symploké es una figura filosófica formal y materialmente inherente a la esencia misma de la Literatura Comparada. Bajo ningún concepto se puede romper la symploké, esto es, la relación entre los materiales literarios, cuando se realizan estudios de Literatura Comparada. Esta idea de relación o comparación, que hago legible e interpretable desde el principio de symploké, está presente en todos los autores y estudios consagrados al comparatismo. En todos excepto en los posmodernos: el discurso posmoderno se ha inhabilitado a sí mismo para el ejercicio de la Literatura Comparada. ¿Por qué? Porque ha sustituido el criterio de la relación o comparación por el mito de la isovalencia. Ha anulado de este modo el criterio de la comparación literaria por la falacia de la isovalencia de las culturas, ha reemplazado ideológicamente la comparación como figura gnoseológica y dialéctica por una idea de identidad como retórica acrítica y dogmática, ha desposeído, en definitiva, a la comparación y a sus términos de todo valor crítico, racional y lógico. El resultado no es más que la isonomía de las ideas, la igualdad acrítica de los valores, la supresión ficticia de las normas, la disolución de los instrumentos de relación y de medición, y en suma la anulación de la razón humana. Porque si todas las literaturas, o todas las culturas, son iguales, entonces no hay nada que comparar. La igualdad anula toda posibilidad de comparación. La Literatura Comparada, posmodernamente hablando, es inconcebible.

Si todas las literaturas son iguales, no hay nada que comparar…

En consecuencia, y frente a toda tropología posmoderna, la noción de symploké está implicada en la esencia misma dela Literatura Comparada. Cito a este respecto las siguientes palabras de Friedrich von Schlegel a propósito de la literatura griega clásica:

Desgajadas de su contexto, consideradas como entidades independientes que existen por sí mismas, las diversas porciones nacionales de la literatura moderna son inexplicables. Sólo relacionándolas entre sí es posible evaluar adecuadamente su tonalidad y su definición (Schlegel, 1797/1996: 40-41).

Schlegel niega aquí una concepción megárica de las culturas, como entes autóctonos e inconexos entre sí (ontología equivocista). Numerosos autores han reiterado el mismo criterio. Entre ellos, a título de ejemplo, pueden citarse las palabras de Matthew Arnold:

En todas partes hay conexión, en todas partes hay ilustración: un hecho único, una única literatura no se comprende adecuadamente sino en relación con otros hechos, con otras literaturas (Arnold, 1857/1999: 87).

Esta comparación o relación —symploké— entre términos literarios, sobre la que se fundamenta y articula todo lo relacionado con la Literatura Comparada, no es algo que se agote en sí mismo, como una figura retórica, sino que remite a la Idea misma que la justifica y hace posible. Toda comparación literaria, toda comparación entre términos o materiales literarios, ha de ser crítica, racional y lógica. Porque negar —retóricamente— la existencia de uno de estos términos, como el autor, por ejemplo, tal como hizo Barthes en 1968, parafraseando el fragmento 125 de Die fröhliche Wissenschaft de Nietzsche (1882), en que anunciaba dramáticamente la muerte de Dios, es una falacia.La Literatura Comparada, en suma, es una forma destinada a conceptualizar materiales literarios desde criterios comparativos, criterios que por sí mismos postulan valores y contravalores, en relación dialéctica, científica y crítica.

La igualdad anula toda posibilidad de comparación…

El núcleo de la Literatura Comparada es, pues, la comparación, pero no como figura retórica, sino como figura gnoseológica, esto es, como relación. Ha de hablarse, pues, de relator, para designar, desde criterios gnoseológicos, aquella figura que, de forma específica, permite al intérprete o comparatista actuar como un sujeto operatorio al relacionar entre sí términos o referentes literarios, con objeto de compararlos críticamente, y con el fin de construir interpretaciones sintéticas entre ellos que hagan posible un conocimiento útil, y por supuesto crítico, conceptual y lógico, de los materiales literarios. En definitiva, la relación será la figura gnoseológica fundamental y específica dela Literatura Comparada, como metodología destinada al conocimiento científico y crítico de la literatura.

Ahora estamos en mejores condiciones de confirmar y de afinar la definición dada al comienzo de Literatura Comparada, como estudio comparativo de los materiales literarios, porque esta comparación exige una crítica de los valores, de los materiales y de las formas, esto es, una interpretación analógica, paralela y dialéctica, no sólo de los materiales literarios, conceptualmente interpretados, esto es, analizados como Conceptos, de acuerdo con criterios categoriales y científicos, sino también de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios, es decir, de las Ideas interpretadas críticamente, desde las posibilidades que ofrece una Filosofía. Sólo así puede darse cuenta de una formalización cumplida, conceptualizada desde criterios sistemáticos, racionales y lógicos, de los materiales literarios, dados como términos complejos (autor, obra, lector, transductor) en el campo categorial de la literatura. Así, la comparación o relación entre materiales literarios, esto es, entre Ideas objetivadas formalmente en ellos (crítica literaria), a partir de Conceptos categoriales previamente identificados (teoría literaria), procederá por analogía, por paralelismo o por dialéctica, según las relaciones postuladas se verifiquen finalmente como semejantes, idénticas o antinómicas.

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Literatura Comparada y gnoseología literaria:
Metro, Paradigma, Prototipo y Canon

La Literatura Comparadaes un instrumento o metodología fundamental en la interpretación gnoseológica de los materiales literarios, es decir, en la interpretación lógico-formal y lógico-material de los cuatro términos constituyentes del campo categorial de la literatura —la ontología literaria—, que son el autor, la obra, el lector y el intérprete o transductor. Ni uno más, ni uno menos. En este sentido, la Literatura Comparada, como metodología de interpretación de los materiales literarios, procede mediante la figura ontológica de la symploké (unos materiales están relacionados con otros, pero no uno con todos [monismo], ni algunos con ninguno [megarismo]), y mediante la figura gnoseológica de la relación, que en suma hace posible ejecutar la comparación entre dos o más términos del campo categorial. ¿Qué significa algo así? Significa que la Literatura Comparada opera como un Modelo gnoseológico, esto es, como un método, un instrumento o una metodología, y no como una disciplina, es decir, no como una “Definición”, una “Demostración” o una “Clasificación”. ¿Por qué? Porque su figura gnoseológica de referencia es la relación. Entremos en detalles.

Tomaré como referencia el espacio gnoseológico del Materialismo Filosófico como Teoría de la Literatura, y dejaré a un lado ahora los otros tres espacios (antropológico, ontológico y estético)[3]. El espacio gnoseológico se dispone en tres ejes (sintáctico, semántico y pragmático). Voy a limitarme ahora al primero de ellos. En el eje sintáctico es posible distinguir tres sectores: términos, relaciones y operaciones. En el caso de la Literatura Comparada, los Términos son los cuatro antemencionados (autor, obra, lector y transductor); las Relaciones, las que sea posible establecer entre ellos de forma racional, lógica y sistemática, esto es, en symploké, en tanto que materiales literarios que constituyen el campo de nuestra investigación y el objeto de nuestro conocimiento conceptual y crítico; las Operaciones, a su vez, son las interpretaciones efectivas que puede objetivar el ser humano en tanto que sujeto operatorio o gnoseológico que analiza y sintetiza los materiales literarios relacionados. Ahora bien, es necesario distinguir al menos cuatro modos de ejecutar los procesos operatorios de las ciencias: definiciones, clasificaciones, demostraciones y modelos.

      1. Las definiciones son procedimientos determinantes, es decir, dan lugar a Términos a partir de Términos preexistentes (T < T). Es la forma normativa de operar de las ciencias y disciplinas científicas. Es como actúa la Teoría dela Literatura. El término soneto, por ejemplo, se construye a partir de términos como cuarteto y terceto, así como estos últimos a partir de conceptos como endecasílabo y verso. Las definiciones son figuras gnoseológicas que proporcionan conocimientos conceptuales o científicos.

      2. Las clasificaciones son procedimientos estructurantes, es decir, dan lugar a Términos a partir de Relaciones (T < R). Es la forma habitual de desplegar teorías constructivistas o estructuralistas, como puede ser el caso de una teoría de los géneros literarios, de modo que el término “novela” se establece tras relacionar conceptualmente materiales literarios como el Don Quijote de la Mancha, Les misérables y Die Leiden des jungen Werther, por ejemplo.

      3. Las demostraciones son procedimientos predicativos, explicativos o descriptivos, es decir, dan lugar a Relaciones a partir de Relaciones (R < R). El caso más recurrente es el de la Crítica literaria, al proceder mediante el desarrollo de hipótesis, deducciones, o incluso inducciones o abducciones, desde las que se trata de ilustrar, ejemplificar o hacer legible, a una escala distinta de la previamente dada, el sentido y significado de un material literario determinado.

      4. Finalmente, y es el caso que tiene aquí mayor interés, los modelos son procedimientos solidarizantes o contextualizantes, es decir, que constituyen Relaciones a partir de Términos (R < T). Es el modo operatorio en el que se basala Literatura Comparada como metodología (por eso es un método y no una disciplina): porque a partir de los términos del campo categorial de la literatura (autor, obra, lector, transductor) establece entre ellos relaciones o, si se prefiere, comparaciones.

Las relaciones se construyen según dos tipos de criterios. En primer lugar, las relaciones pueden ser isológicas (dadas entre términos de la misma clase: autor con autor, obra con obra…) o heterológicas (dadas entre términos de clases diferentes: un autor en una obra, una obra en un lector, un autor en un lector…). En segundo lugar, las relaciones pueden ser distributivas (dadas con el mismo valor en cada parte del todo: el impacto de una obra en una totalidad de lectores) o atributivas (dadas con distinto valor en cada parte del todo: el impacto de una obra en un lector concreto y distinto de los demás). Así, el modelo a que dan lugar los dos criterios constitutivos de un sistema de relaciones es el siguiente.

 

Modelo

Construcción / Estructuración

Atributivo

Distributivo

Isología

metros

paradigmas

Heterología

prototipos

cánones

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1. Los Metros son modelos isológicos atributivos (la familia romana de la época de la República es metro de la familia cristiana); en el contexto de la Literatura Comparada, son metros todos los estudios que destinados a comparar un autor con otro (Cervantes y Shakespeare), una obra con otra (Odisea y Divina commedia), un lector con otro (Unamuno y Borges ante el Quijote), un transductor con otro (la recepción y puesta en escena de Calderón en el Romanticismo polaco y en las vanguardias alemanas de comienzos del siglo XX). Se trata de interpretaciones literarias de naturaleza con frecuencia descriptivista, historicista, formalista o estructuralista. Acaso puede emplazarse, aunque no exclusivamente, en este contexto metodológico, la obra del jesuita Juan Andrés, Origen, progresos y estado actual de toda la literatura (1782-1799), que ha sido cuidadosamente recuperada e interpretada por Aullón de Haro (2002).

2. Los Paradigmas son modelos isológicos distributivos (la tangente a la curva es paradigma de la velocidad de un cuerpo móvil); en el caso de la Literatura Comparada, son paradigmas las interpretaciones que objetivan, bien la influencia que un lector célebre de una obra literaria puede ejercer sobre otros lectores (Borges como lector de la Divina commedia o el Quijote), bien el impacto que un transductor o intérprete de una obra literaria puede ejercer sobre otros transductores o intérpretes (los traductores del Quijote al alemán en los siglos XVIII y XIX, por ejemplo, cuyo texto de la obra cervantina influyó sin duda en los lectores de lengua alemana durante la Ilustración y el Romanticismo; la traducción española, indudablemente paradigmática, que Dámaso Alonso hizo al español de la novela de Joyce Retrato del artista adolescente). Se trata de interpretaciones literarias de naturaleza gremial o grupal (dialógica, en términos de Materialismo Filosófico). Los feminismos y nacionalismos se apoyan con frecuencia en paradigmas, que tratan —sin más éxito que el ideológico y gremial— de convertir en cánones.

3. Los Prototipos son modelos heterológicos atributivos (la vértebra tipo de Oken es prototipo del cráneo de los vertebrados); en el contexto de la Literatura Comparada, son prototipos todas las interpretaciones que den cuenta del impacto de un autor en una obra (la influencia de Apuleyo en el Crótalon), de una obra en un autor (la Odisea en James Joyce), de un lector en un autor (el público ovetense como receptor de La Regenta, capaz de influir en un Leopoldo Alas que escribe Su único hijo con cierto ánimo reconciliador frente a sus lectores más inmediatos), de un lector en una obra (Borges como lector de la Divina commedia en Nueve ensayos dantescos), de un transductor en un autor (la puesta en escena que hace Grotowski del teatro de Calderón), y de un transductor en una obra (la traducción de Ludwig Tieck del Quijote al alemán en 1799). Se trata habitualmente de interpretaciones individuales o autológicas (en términos de Materialismo Filosófico), esto es, las enunciadas por una figura o personalidad célebre (Unamuno sobre el Quijote, Borges sobre Dante…).

4. Los Cánones son modelos heterológicos distributivos (el gas perfecto es modelo canónico de gases empíricos); en el caso dela Literatura Comparada, son cánones aquellas interpretaciones que codifican normativamente el impacto histórico que determinados lectores y transductores han ejercido sobre otros lectores e intérpretes, los cuales han asumido las propuestas interpretativas de los primeros como criterios de referencia para organizar sus propias lecturas e interpretaciones. Suele tratarse con frecuencia de trabajos que dan cuenta de contribuciones críticas, y no tanto creativas. Los estudios de Curtius, Auerbach o Rico sobre la Edad Media latina, la literatura como mimesis de la realidad, o la presencia de la lírica renacentista italiana en la literatura española, constituyen, respectivamente, ejemplos de investigaciones que codifican determinados cánones literarios en el campo gnoseológico de la Literatura Comparada. Los cánones constituyen interpretaciones avaladas por entidades institucionales, como es el caso de una Universidad, una Academia, un Estado. No hay canon sin Estado. Las interpretaciones canónicas rebasan el poder de las interpretaciones gremiales (paradigmas) e individuales (prototipos).

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Modelo gnoseológico o metodológico de la Literatura Comparada

Concluiré con la presentación del modelo gnoseológico de la Literatura Comparada, o Modi sciendi comparationis litterariae (modos científicos de la comparación literaria).

De los cuatro modos de las ciencias anteriormente expuestos —definiciones, clasificaciones, demostraciones y modelos—, son estos últimos, los modelos, los que permiten dar cuenta del modus operandi de la Literatura Comparada. En el caso de la Teoría de la Literatura, el modo más adecuado no corresponde a los modelos, sino a las definiciones y a las demostraciones y, sobre todo, a las clasificaciones. ¿Por qué? Porque la Teoría de la Literatura procede mediante a) relaciones que dan lugar a términos, en el caso de una teoría de los géneros literarios [R > T] (clasificaciones), b) uso de términos que dan lugar a nuevos términos [T > T] (definiciones), que sería la teoría literaria en su versión más dura, y c) uso de relaciones que dan lugar a nuevas relaciones [R > R] (demostraciones), lo que nos aproxima al ejercicio de la crítica literaria. Por su parte, la Literatura Comparada opera esencialmente mediante la comparación de materiales literarios entre sí, es decir, mediante la relación de términos, de modo que dados los términos literarios (autor, obra, lector, transductor) se procede a su relación crítica [T > R].

Se observa de este modo que las clasificaciones (relaciones que dan lugar a términos), tan propias y útiles de una Teoría de la Literatura, no ayudan mucho a la Literatura Comparada, disciplina en la que los modelos, es decir, las relaciones obtenidas a partir de términos, son las relaciones decisivas, desde el momento en que en ellas se objetiva, operatoriamente, esto es, gnoseológicamente (material y formalmente), la comparación.

Los términos del campo de la Literatura son, como se ha insistido, autor, obra, lector y transductor. Lo que hace la Literatura Comparadaes relacionar estos términos tomándolos de sistemas literarios diferentes, dadas sus condiciones lingüísticas, históricas, geográficas, culturales, etc… De este modo, el teórico de la literatura se enfrenta a un cuadro en el que el eje de ordenadas y el eje de abcisas disponen los términos cuyo cruce da lugar a las relaciones. El cierre categorial se produce cuando operatoriamente se agotan las posibilidades factibles de establecer nuevas relaciones más allá de los límites del campo categorial de la literatura, porque todas las variantes están objetivadas como posibilidades reales dentro de la metodología de la teoría de la literatura y dentro de la ontología de la literatura, gnoseológicamente organizada mediante la figura de la relación, es decir, como Literatura Comparada.

Si tenemos en cuenta que las relaciones, como he indicado, pueden ser, según su construcción, de isología (igualdad de valencias entre términos relacionados) o de heterología (desigualdad de valencias), por un lado, y, por otro, según su estructuración, de distribución (igualdad en las características partitivas de los términos relacionados) o de atribución (especificidad en las características partitivas de los términos relacionados), tendríamos el siguiente Modelo:

 

Modi sciendi comparationis litterariae

 

Modelo

Autor

Obra

Lectores

Transductores

 

Autor

Isología

Atributivo

metro

Heterología

Atributivo

prototipo

Heterología

Distributivo

canon

Heterología

Distributivo

canon

 

Obra

Heterología

Atributivo

prototipo

Isología

Atributivo

metro

Heterología

Distributivo

canon

Heterología

Distributivo

canon

 

Lector

Heterología

Atributivo

prototipo

Heterología

Atributivo

prototipo

Isología

Distributivo

paradigma

Heterología

Distributivo

canon

 

Transductor

Heterología

Atributivo

prototipo

Heterología

Atributivo

prototipo

Heterología

Distributivo

canon

Isología

Distributivo

paradigma

 

La teoría gnoseológica de la Literatura Comparada que se acaba de exponer revela que ésta no es una disciplina científica, sino una metodología eminentemente crítica, que se construye como un modo de conocimiento de segundo grado, siempre a partir de una teoría literaria que la dota de términos definidos (autor, obra, lector, transductor) que hacen posible para el intérprete la relación crítica entre ellos.

En consecuencia, la Literatura Comparada tiende a la construcción de metros, prototipos, paradigmas y cánones, como modelos de interpretación de diversos conjuntos literarios, cuyos materiales se relacionan de forma analítica y sintética, es decir, dialéctica.

El resultado de todas estas operaciones demuestra, en contra de lo que ordinariamente se dice, que la denominada Literatura Comparada es una construcción europea y europeísta, y que desde este continente se exportó a los demás, como un método de interpretación de literaturas ajenas; confirma que es además un instrumento de naturaleza estatalista e incluso imperialista, el cual, en última instancia, nace y se desarrolla en paralelo a las competencias interpretativas y poderes científicos de un Estado, cuyos conocimientos literarios pueden funcionar como los de un antropólogo que identifica y relaciona críticamente los elementos propios de su cultura (emic) con los de una cultura ajena a la suya, a la cual somete a inspección e interpretación (etic).

Nada más imperialista, pues, por muy posmoderno que se nos presente en estos tiempos de confusionismo teórico y sofística académica, que el ejercicio metodológico dela Literatura Comparada.

Y todo ello pese a que la posmodernidad, como se ha dicho anteriormente, está inhabilitada para ejercer el comparatismo literario, desde el momento en que se basa en el mito de la isovalencia de las culturas. Si todas las literaturas son iguales, no hay nada que comparar.

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Bibliografía


NOTAS

[1] La noción de symploké procede del diálogo platónico titulado Sofista. Designa la ontología dialéctica (unas ideas están relacionadas con otras, pero no hay ninguna que esté aislada por completo, ni tampoco ninguna a la que estén subordinadas todas las demás), en la que se basa el Materialismo Filosófico, frente a la ontología equivocista (nada está relacionado con nada) y a la ontología univocista (todo está relacionado con todo). Según Platón, si todo estuviera relacionado con todo (monismo armónico) o nada estuviera relacionado con nada (atomismo megárico), el conocimiento sería imposible (Sofista 251e, 255a, 259c-e, 260b).

[2] El Materialismo Filosófico es una Teoría de la Literatura de naturaleza racionalista, científica, crítica y dialéctica, cuyo fin es la interpretación de las Ideas objetivadas formalmente en los materiales literarios. La Teoría de la Literatura es el conocimiento científico de los materiales literarios. Y su fin es demostrar que la Literatura es inteligible. El desarrollo de esta teoría se encuentra en la obra titulada Crítica de la razón literaria (Maestro, 2006-2009).

[3] Para el conocimiento de los espacios  antropológico, ontológico, gnoseológico y estético en la interpretación de la literatura, vid. el vol. 2 de mi obra Crítica de la razón literaria.

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